Hay valientes que dicen no tenerlo. En cambio, yo lo reconozco, lo tengo. ¿Qué me da miedo?. Muchas personas, situaciones y cosas:

*Los terroristas que asesinan, sea en Nueva York, Londres, Madrid, Francia, Bélgica, Cataluña, Pakistán, Palestina, Yemen, Nigeria, Sudán, Burkina Faso, República Centroafricana…

*Los sembradores de odio, en nombre de la religión, “su” nación, su ideología, sus intereses económicos…

*Los cínicos que aprovechan el horror de esas masacres para crear o exacerbar el odio, el racismo, la xenofobia.

*Los gobiernos que, por intereses económicos, sostienen el régimen feudal de Arabia Saudí, despreciador de los Derechos Humanos y financiador de las mezquitas donde se predica el salafismo, la versión radical del Islam que preconiza la muerte de los infieles.

*Los gobernantes locos, cuya nómina encabezan el actual presidente norteamericano y el norcoreano, pero que sigue con otros también con rasgos vesánicos, encerrados en su fanatismo y despreciadores de la realidad. Son capaces de llevar al mundo entero o al menos a su país a la división y a un callejón sin salida. ¿No somos, acaso, ciegos conducidos por locos?.

*El neoliberalismo global, causante del hambre y la sed de millones de personas, del cambio climático y de la destrucción de la Casa Común.

¿Sabemos reconocer las causas profundas de esta situación caótica y criminal?. ¿Nos atrevemos a reconocer los miedos lógicos que esta situación provoca?. ¿Seremos los suficientes para enfrentarlos y luchar esperanzados, con la única arma de la palabra -oral o escrita- por otro mundo fraterno de justicia y belleza para nosotros y nuestros descendientes?.