Faro de Vigo

23/10/2017

Xosé Luís Méndez Ferrín

Non di “España” nunca, senón “las Españas”

Chégame a carta do rei tradicionalista Carlos Javier aos seus seguidores, e eu non podo deixar de relembrar o seu pai. Os días nos que Carlos Hugo se reuniu en Chaves, se cadra e se a memoria non me falla, no balneario de Vidago. Á volta da xuntanza prenderon os gardas civís franquistas a Bautista Alvarez e a X. M. García Crego. Porque os de Carlos Hugo, con Manuel Rego de delegado rexio en Galicia, estaban connosco; cos da ruptura democrática, ou sexa, que formaban parte da Consello de Forzas Políticas Galegas, xunto coa UPG, a ANPG, o PSG, o MCG e o PGSP.

Carlos Hugo preconizaba unha especie de monarquía federal “das Españas” coas nacións internas autoxestionadas, así como tamén as fabricas e outras unidades productivas. No manifesto-carta de Carlos Javier de Borbón Parma, como é uso no universo carlista, non se di “España” nunca, senón “las Españas”. Tanto era do agrado do Lois Soto esta forma, que na liña editorial de Vieiros sempre se escribe “las Españas”.

Lendo o manifesto do rei carlista acordeime de Vázquez de Mella, de Alfredo Brañas e do día no que o republicano e laicista Curros Enríquez se uniu á súa Liga. O manifesto refuga o independentismo, pero máis á intransixencia do goberno español. Niso, este cronista mínimo non concorda, entre outras cousas porque, no sendo catalán, é un simple independentista e republicano galego que acredita na autodeterminación.

Gústame a redacción nobre do documento. El está nas antípodas da mediocridade vociferante do españolismo en activo. Vexan como fala Carlos Javier de Borbón Parma: “Recordemos nuestra propuesta tradicional que es más necesaria que nunca. El federalismo como expresión actualizada de la foralidad de los viejos reinos, es la solución que puede encauzar las aspiraciones de las distintas nacionalidades que conviven en las Españas”.

Sempre, “las Españas”. Nunca aparece no texto a chamada ritual á unidade de España que se rompe por acción do Mal. Nunca as palabras “secesionismo” nin “separatismo”. As palabras do rei carlista hoxe gardan semellanza intelectual e amosan unha proximidade política co discurso republicano de Manuel Azaña no pasado e no que se refere ao “problema catalán” do que algúns falan a berros.

Traducción del gallego al castellano:

Me llega la carta del rey tradicionalista Carlos Javier a sus seguidores, y no puedo dejar de recordar a su padre. Los días en que Carlos Hugo se reunió en Chaves, tal vez y si la memoria no me falla, en el balneario de Vidago. A la vuelta de la reunión arrestaron los guardias civiles franquistas a Bautista Alvarez y a X. M. García Crego. Porque los de Carlos Hugo, con Manuel Rego de delegado regio en Galicia, estaban con nosotros; con los de la ruptura democrática, es decir, que formaban parte del Consello de Forzas Políticas Galegas, junto con la UPG, la ANPG, el PSG, el MCG y el PGSP.

Carlos Hugo preconizaba una especie de monarquía Federal de “las Españas” con naciones internas autogestionadas, así como también las fábricas y otras unidades productivas. En el manifiesto-carta de Carlos Javier de Borbón Parma, como es habitual en el universo carlista, no se dice “España” nunca, sino “las Españas”. Tanto le gustó a Lois Soto esta forma, que en la línea editorial de Vieiros siempre está se escribe “las Españas”.

Leyendo el manifiesto del rey carlista recordé a Vázquez de Mella, a Alfredo Brañas, y el día en que el republicano y laicista Curros Enríquez se unió a su liga. El manifiesto rechaza el independentismo, pero más la intransigencia del gobierno español. En eso, este cronista minimalista no está de acuerdo, entre otras cosas porque, no siendo catalán, es un simple independentista y republicano gallego que cree en la autodeterminación.

Me gusta la noble escritura del documento. Está en las antípodas de la mediocridad vociferante del españolismo en activo. Vean cómo habla Carlos Javier de Borbón Parma: “Recordemos nuestra propuesta tradicional que es más necesaria que nunca. El federalismo como expresión actualizada de la foralidad de los viejos reinos, es la solución que puede encauzar las aspiraciones de las distintas nacionalidades que conviven en las Españas”.

Siempre “las Españas”. Nunca aparece en el texto la llamada ritual a la unidad de España que se rompe por la acción del Mal. Nunca las palabras “secesionismo” ni “separatismo”. Las palabras del rey carlista hoy mantienen similitud intelectual y muestran proximidad política al discurso republicano de Manuel Azaña en el pasado y en lo que se refiere al “problema catalán” del que algunos hablan a gritos.