Entre 1902 y 1905 Ramón del Valle-Inclán publicó sus cuatro Sonatas, que narran fragmentos de la vida del extravagante Marqués de Bradomín, una especie de Don Juan feo, católico y sentimental. Cada una de ellas se centra en una estación —Primavera, Estío, Otoño e Invierno—, en clara alegoría a la edad del protagonista, un ser cuya única moral reside en la estética y que se encuentra constantemente perturbado por la pulsión sexual. Incluidas en la lista de las cien mejores novelas del siglo XX, se desarrollan en escenarios exóticos como Italia y México, o en tierras españolas como Galicia y la Navarra carlista. Perversas, provocadoras, políticamente incorrectas, siempre inquietantes, han sido ilustradas en esta ocasión por el pintor Víctor López-Rúa. El texto ha sido meticulosamente fijado por Luis Alberto de Cuenca a partir de la última edición de las Sonatas corregida en vida (1933) por su autor.