Ramón Masso en el Montejurra de 1954.

El pasado 14 de noviembre falleció el carlista catalán Ramón Massó Tarruella, quien fuera coordinador de la Secretaría Política de Don Carlos Hugo entre los años 1956 y 1966. Desvinculado posteriormente de la actividad militante, entraría a trabajar como profesor en el Departamento de Publicidad de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

A finales de la década de 1940 Ramón se trasladó a Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Será entonces cuando entré a militar en la clandestina Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas (AET). En 1954 pasaría a desempeñar la máxima responsabilidad política de esta organización como Delegado Nacional. Como dirigente de la AET impulsó diversos grupos de estudio y debate, con el fin de preparar a la juventud carlista para los cambios que estaban transformando a la sociedad española. 

Ante el desarrollo de los planes sucesorios de la burocracia franquista en la persona de Don Juan Carlos de Borbón, Ramón fue uno de los artífices de la venida a España de Don Carlos Hugo y de su presentación pública como Príncipe de Asturias en el Montejurra de 1957. Aquel acto marcaría un antes y un después en la historia del partido legitimista, articulándose una renovadora propuesta de Monarquía progresista como garantía de un sistema de libertades concretas. Durante los años siguientes Don Carlos Hugo y sus hermanas recorrerían todo el territorio español reanimando viejas lealtades y conquistando nuevas adhesiones para el proyecto, mientras que el pueblo carlista despertaba de su letargo y acudía masivamente a las concentraciones de Montejurra.

Por entonces Masso también era miembro del Opus Dei, pero las manipulaciones políticas en contra de Don Carlos Hugo de algunos de sus directores espirituales como Laureano López Rodó, estrecho colaborador de Carrero Blanco, le llevarían a abandonar esta entidad religiosa.

Ramón Masso en 1967.

Separado a partir de 1967 de todo tipo de actividad política, desarrollaría una brillante carrera profesional como experto en marketing, llegando a asesorar en esa materia a Jordi Pujol.

En 1992 en una carta personal a Laureano López Rodó, le responsabilizó de las futuras tensiones y fracturas territoriales que pudieran desarrollarse en las Españas como consecuencia del modelo de Monarquía instaurada por Franco.

A inicios del año 2000 se le grabó una interesante entrevista sobre su trayectoria militante, de unas 20 horas, que junto con grabaciones similares realizadas a otros 14 veteranos carlistas catalanes está depositada en el Museo Comarcal de Solsona, siendo de consulta pública. Más tarde Ramón plasmaría sus recuerdos en el libro Otro Rey para España, publicado por Astro Uno en Barcelona en el 2008.

Durante estos últimos años Ramón volvió a colaborar intensamente con la actividad legitimista, participando en la organización de diversas visitas de Don Carlos Javier y del Infante Don Jaime al Principado de Cataluña.

Con motivo de la reciente exposición temporal “Montejurra. La Montaña Sagrada” en el Museo del Carlismo de Estella/Lizarra, Ramón impartirá una conferencia el 5 de mayo de este año sobre “La inesperada proclama de Carlos Hugo en Montejurra 1957”, coincidiendo con el 60º aniversario de aquel acto. Para muchos carlistas aquella conferencia significó un cálido e inolvidable reencuentro. José Luis Manchón, militante de la AET de Bilbao en aquella lejana época, aún recordaba como en el acto carlista celebrado en Begoña en 1963 puso de moda el grito “¡Viva la Monarquía Socialista!” por indicación suya. Para Ramón el socialismo carlista no consistía en ningún mimetismo con el marxismo, sino en la simple actualización del sociedalismo propugnado por Vázquez de Mella.

Ramón donó su cuerpo a la ciencia, por lo que no hubo entierro. Pero el 22 noviembre, a las 20 horas, en la parroquia de la Paz, en Barcelona, sus familiares, amigos y correligionarios pudieron celebrar una Eucaristía por el descanso de su alma. En la homilía, con el templo lleno, fue recordada su militancia carlista así como su fidelidad a la Dinastía.

Otro Rey para España. La portada reproduce un óleo de Ignacio Ipiña.