Reniego del dios tiránico y lejano que nos predicaron. Mi fe se dirige al Padre materno al que Jesús llamaba Abbá.

Intento seguir las huellas del Maestro de Nazaret, el Dios humanizado, que con su Vida, muerte en Cruz y Resurrección nos trae una oferta universal de salvación, simbolizado en ese Reinado de su Abbá, en el que los últimos son los primeros.

Fuera de los pobres no hay salvación.

Proclamo la sagrada dignidad de la persona humana, fundamento de los Derechos y Deberes Fundamentales de todos los seres humanos.

Soy increyente de TODAS las naciones políticas, paridas por sus nacionalismos correspondientes.

Abomino, por eso mismo, de la cacareada soberanía nacional, poder único y total del que derivan todos los demás. Sueño con un sistema de poderes escalonados de abajo arriba, sujetos a los principios de subsidiariedad y solidaridad.

Esta España NO es mi patria. Lo son las Españas que comprenden Portugal y están abiertas a los Pueblos de la América Mestiza y de Europa y a todos los que componen la Familia Humana.

Disiento de esta Unión Europa, de mercaderes y cerrada.

Sueño en otra Europa, abanderada de los Derechos Humanos, constituida en una Federación, con sus Ejecutivo y Legislativo, elegidos directamente por sus ciudadanos, con una política común -exterior, fiscal, social e investigadora- Tierra de acogida de refugiados y emigrantes.

Sueño con una igualdad, respetuosa con los diferentes.

Defiendo una frater-sororidad, superadora de la violencia patriarcal-capitalista de género.

Soy partidario de una economía alternativa, al servicio de las personas que cubra las necesidades básicas de todas y no del dinero. Distribuir el trabajo, la renta y el poder es una exigencia del bien común.

Entiendo que debe exigirse la responsabilidad respecto a las generaciones futuras y al cuidado y conservación de la Casa Común, el planeta que compartimos con las demás especies vivas.