El País

08/06/2018

El nieto del autor publica una edición con un manuscrito de ‘Una tertulia de antaño’ como primera entrega de una serie de autógrafos inéditos

Andrea Nogueira Calvar

El marqués de Bradomín, en Luces de bohemia, le dice a Rubén Darío que las obras poéticas deberían publicarse “con todo su proceso” de creación. “Tendrían entonces un valor como las pruebas de aguafuerte”, recoge el texto de Ramón del Valle-Inclán. El legado ingente del escritor no deja de ofrecer “pruebas de aguafuerte” que suman contenido a su riquísimo universo. La Asociación de Amigos de Valle-Inclán acaba de lanzar un volumen con manuscritos inéditosde la novela Una tertulia de antaño. Este texto muestra algunas claves para entender el proyecto literario carlista que el autor emprendió, pero nunca concluyó. La edición, que corre a cargo de Joaquín Valle-Inclán Alsina, nieto del autor, es la primera entrega de una serie que nace bajo el nombre de Papeles inéditos. Su objetivo es difundir manuscritos que hasta ahora solo habían sido accesibles para la familia y la cátedra del autor, adscrita a la Universidad de Santiago de Compostela.

Una tertulia de antaño se publicó originalmente en abril de 1909, como parte de la colección de novelas populares El cuento semanal. Aunque ya se había dado a conocer la existencia de este manuscrito e incluso existen trabajos académicos al respecto, el volumen que ahora se edita muestra por primera vez las cuartillas autógrafas de Valle-Inclán, lo que permite cotejar las variaciones con la versión publicada. Además, a través de las correcciones manuscritas puede verse el proceso de transformación de significado del texto, con variaciones que atañen a su estructura y al tiempo interno, entre otros aspectos. Las reproducciones se presentan junto a una transcripción diplomática y se incluye otra acomodada a una lectura más literaria. También se adjuntan dos textos aparecidos en prensa, en El Correo Español y Tierra hidalga.

“Realmente no es un manuscrito importante en la obra conjunta de Valle Inclán, pero sí es relevante para entender su proyecto de ‘La guerra carlista”, señala Valle-Inclán Alsina. En su empeño por redactar una gran obra que describiese el enfrentamiento entre los tradicionalistas y los liberales, el autor gallego anunció la creación de una serie de novelas. Este proyecto fue mutando en el tiempo y lo que hoy se conoce son tres volúmenes: Los cruzados de la causa (1908), El resplandor de la hoguera (1909) y Gerifaltes de antaño (1909). A esto hay que sumarle el fragmento de La corte de Estella (1910), supuesto adelanto de una cuarta novela nonata. En medio de este brote de creación exacerbada, Valle-Inclán publica Una tertulia de antaño, que pudo haber sido concebida como parte de la segunda novela del ciclo pues en 1909 se da a conocer en prensa un fragmento correspondiente a un capítulo de esta obra pero bajo el título de El resplandor de la hoguera.

Los manuscritos refuerzan esta idea, pues en ellos se puede observar la marca que el escritor utilizaba para paginar sus trabajos antes de llevarlos a la imprenta, lo que certifica que se integraban dentro de un conjunto mayor. “Demuestra que Valle-Inclán, aunque solo sacó tres volúmenes, tenía en mente una obra mucho más amplia”, apoya el editor. Por qué no llegó a darle forma por ahora solo se responde con una serie de suposiciones que, en opinión del editor, se relacionan con los cambios ideológicos que sufrió Valle-Inclán en los años posteriores a estas publicaciones.

Aunque se trata de una obra menor del autor del esperpento, su interés por ella es claro, pues años más tarde, en 1926, la recupera parcialmente para incluirla en otro proyecto: El ruedo ibérico. Al primer capítulo de este texto se dedicará la segunda entrega de la serie Papeles inéditos, que verá la luz el próximo año. Esta iniciativa responde, según argumenta Valle-Inclán Alsina, a un afán “divulgativo”, pretende que los textos de su abuelo alcancen un público más amplio que el de otras ediciones académicas, pero sin perder rigor.