Alejado por decisión personal de la vinculación partidista no me resultan ajenos los avatares del Carlismo en el que participé activamente. De ahí, la motivación de este escrito que me lleva a señalar profundas diferencias entre estas corrientes ideológicas.

Integrista: defiende lo que llama pomposamente Reinado Social de Cristo. Declaración retórica de esa soberanía que entiende como unión de Iglesia y Estado. Control por la jerarquía del poder político y apoyo estatal a una unidad católica.

Carlista: defensor de la Libertad Religiosa y del Estado aconfesional. Autofinanciación de las iglesias. No acuerdos internacionales con el Estado vaticano. Ve como sagradas únicamente la personas humanas, con su corolario de su dignidad inviolable y de sus Derechos Y Deberes Fundamentales.

Integrista: defensor de la unidad de España. Ataca sañudamente a los separatistas, con lo que se coloca en el lado de los separadores. Bandera, la rojigualda de la monarquía liberal.

Carlista: defensor de la pluralidad de las Españas. Bandera: blanca de fondo con las aspas de San Andrés.

Integrista: defensor de la imposición obligatoria de la unidad lingüística del Estado español.

Carlista: defensor del respeto y promoción de TODOS los idiomas españoles. Cooficialidad de los mismos en todo el ámbito de las Españas.

Integrista: defensor de la unidad de soberanía estatal.

Carlista: rechaza el concepto de soberanía. Propugna un sistema -basado en los principios de subsidiariedad y solidaridad- de patrias escalonadas, desde lo local hasta la unidad de la familia humana.

Integrista: integrado en el nacionalismo conservador, madrileño, catalán o vasco.

Carlista: integrado en el campo popular, defensor de sus reivindicaciones y luchas.

Integrista: defensor del sistema socioeconómico vigente, con leves retoques para paliar sus efectos más nocivos.

Carlista: en contra del neoliberalismo, pugna por otra sociedad, donde la persona humana esté por encima del capital, con bienes comunales y un sector empresarial vertebrado autogestionariamente y respetuoso con la Casa Común.

Integrista: acepta con ligeros retoques la economía de mercado, basada más en la obtención del máximo beneficio que en la satisfacción de auténticas necesidades humanas.

Carlista: defiende que hay bienes , como el agua, que no pueden estar a merced de privatizaciones, sino que deben ser gestionadas pública y democráticamente.

Integrista: acepta los regímenes fiscales que cargan sobre los trabajadores el mayor peso, mientras que los grandes capitalistas se liberan de esas cargas.

Carlista: propugna un sistema fiscal justo y progresivo.

Integrista: cree que la paz y la guerra pueden ser instrumentos válidos para conseguir fines políticos.

Carlista: piensa que la paz auténtica es fruto de la justicia. Abomina de todas las guerras, injustas por definición, pues es consciente que en las actuales su objetivo destructor no son tanto los combatientes, sino las poblaciones civiles: mujeres, niños, ancianos.

Cuatro advertencias finales:

*Estas son las diferencias principales que veo entre estas dos corrientes ideológicas, porque hay quienes las confunden.

*No ignoro que habrá algunas personas que en unas materias se identifiquen en una postura y en otras con la alternativa.

*Lejos de mí el juzgar la intención de las personas. Presupongo su buena voluntad al defender lo que creen válido y lo respeto.

*Aceptaré las críticas que se me hagan. Si sus razonamientos me convencen, corregiré mis apreciaciones erróneas.