Almazuela es una palabra riojana -derivada del árabe: almazaia, alfombrilla-. En otros sitios, se la conoce como patchwork o quilts, voces inglesas. Viene a ser como un tejido cosido de fragmentos de otras telas, en blanco o negro, o de distintos colores. Puede usarse como mantel, colcha, prenda de vestir…

La tradición riojana, concretamente serrana, de Cameros, corresponde al trabajo de aquellas mujeres que daban rienda suelda a su creatividad artística, reciclando telas ya ajadas, y rellenando el vacío de las largas horas invernales, cuando los hombres se habían ído al sur con los rebaños trashumantes. Como dice la vieja melodía: “ya se van los pastores a la Extremadura, ya se queda la sierra triste y oscura”.

Hoy ha reverdecido la tradición de hacer almazuelas. Talleres artesanales en los que mujeres agrupadas se reúnen para confeccionar bellas prendas que luego servirán para exposiciones o para su venta.

Una buena amiga me ha hecho llegar un hermoso poema de una poeta brasileira. Lleva este sugestivo título: ESTOY HECHA DE RETAZOS. En él va desgranando cómo está hecha de pedazos de otras gentes, de cada vida que pasa por la suya y que va cosiendo en el alma.

Añade que nunca estaremos del todo finalizados y que siempre habrá un pedazo que añadir al alma…

Concluye deseando que también pueda dejar pedazos de ella por los caminos. “Y así, de retazo en retazo, podamos convertirnos un día en un bordado de NOSOTROS”.

Creo que la lección del poema es clara. Desvela cómo la vida humana no es una isla cerrada en un individualismo egoísta, sino un entrecruzamiento de encuentros sucesivos con otros tús que nos convierten en lo que somos. ¿No es la versión poética del personalismo comunitario?. ¿No es nuestra vida una almazuela abierta siempre?.