Naiz

06/09/2018

Josep Miralles Climent

El pasado 19 de agosto el historiador y benedictino Hilari Raguer escribió en La Vanguardia un importante artículo titulado “Requetés en Montserrat”, con el cual me identifico completamente.

El Monumento al Tercio de Requetés de Montserrat no puede ser considerado como “franquista”, como ha afirmado el PSC para reclamar su retirada, ni ser homologado al Valle de los Caídos, como han pretendido últimamente algunos comentaristas.

Hilari Raguer menciona que en el Tercio de Montserrat se inscribieron “fejocistas” (de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña) que huyendo de la represión pasaron a Francia y después al País Vasco, donde se formó este Tercio por iniciativa de carlistas catalanes igualmente exiliados. Dice también que Franco los utilizó como carne de cañón en Codo y en la Batalla del Ebro. Termina recordando que las autoridades eclesiásticas prohibieron la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña.

Pues bien, para redondear su argumento le faltó la información más importante: que los “Boinas Rojas” de los Tercio de Requetés en particular, y los carlistas en general -también los fejocistas-, fueron antifranquistas y consecuentemente acabaron siendo perseguidos por el régimen dictatorial, tal como se demuestra en mi reciente investigación, publicada con el título: “La rebeldía carlista. Memoria de una represión silenciada. Enfrentamientos, marginaciones y persecución durante la primera mitad del régimen franquista (1936-1955)”, y que abarca la represión al carlismo en todo el Estado español.

En cuanto a Cataluña voy a indicar a continuación algunas muestras documentadas de la persecución a la que estuvo sometido el carlismo:

En 1938, el diario carlista “El Correo Catalán” es obligado a cambiar de director.

En 1939, el general Álvarez Arenas expulsa de Barcelona al jefe carlista Mauricio de Sivatte y manda clausurar los círculos carlistas que se habían abierto; los carlistas Busquets, de Barcelona, y Sagrañes, de Reus, son detenidos, y Gimbernau, Roma y Batlle son acusados de “despertar en los tradicionalistas y catalanistas el sentimiento de Patria Catalana”; septiembre, requetés de Valls son encarcelados por lucir símbolos carlistas en la procesión del Corpus; un joven carlista de 14 años es detenido cuando el conde Ciano visita Tarragona; quince días de arresto domiciliario a los jefes carlistas Ortiz Estrada y Cunill Postius.

En 1940, Sivatte es encarcelado en la cárcel Modelo donde consigue que los presos políticos no canten el “Cara al Sol” ni dieran los gritos de rigor; enfrentamientos en Tarragona entre carlistas y falangistas-franquistas, con un muerto; denuncias en Barcelona contra los carlistas por negarse a admitir la insignia del “Auxilio Social”.

En 1941, en Tarragona el Gobernador prohíbe una misa por María de las Nieves, la difunta reina carlista; prohibición del acto de bendición de un panteón en Montcada en honor a los carlistas asesinados; multa de 500 pesetas al carlista tortosino Miguel Llopis.

En 1942, son detenidos en Girona los carlistas Güell, Plana y Molina por repartir unos escritos denunciando el atentado falangista-franquista de Begoña en el cual, con lanzamiento de bombas, mataron a tres carlistas e hirieron a más de cien; prohibición de un acto de homenaje al jefe carlista de Valls, asesinado en 1936, y detención del carlista vallense Joan Guinovart.

En 1943, cuarenta carlistas son detenidos en Terrassa, y ocho de ellos, multados con 10.000 pesetas y encarcelados; prohibición de un acto en el ermitorio de Mig Camí de Tortosa.

En 1944, es ahorcado en Tulle el resistente francés August Pierre Combes, que había sido voluntario en el Tercio de Montserrat.

En 1945, es multado con 250 pesetas el carlista tortosino Joan Segarra; cuando Don Javier de Borbón Parma fue liberado del campo nazi de Dachau, después de una misa de acción de gracias en Barcelona, una manifestación de 3000 carlistas es disuelta por la Policía con el resultado de varios detenidos, cinco de los cuales pasan a prisión.

En 1946, son detenidos varios carlistas que intentan romper el cordón policial que procuraba evitar una misa en el cementerio de Montcada; prohibido un acto carlista en Villalba dels Arcs.

En 1947, un autobús con 30 carlistas que se dirigían a un encuentro en Bellpuig es interceptado por la Guardia Civil, y una decena ingresan en la prisión de Lleida; varios carlistas son detenidos en el aplec de Montserrat y los discursos son censurados por la prensa.

En 1948, el aplec de Montserrat fue prohibido y, como alternativa, se hace un homenaje a Sivatte; en el mismo acto se inicia una colecta para construir el mismo monumento al Tercio de Montserrat que ahora quiere retirar el PSC; el Gobernador de Tarragona se enfrenta a un jefe carlista por negarse a colaborar con él en las elecciones municipales.

En 1949, se prohíbe de nuevo el aplec de Montserrat.

En 1950, el gobernador de Lleida amenaza a los carlistas presentes en una ceremonia en el Vaticano por haber despreciado a las autoridades españolas.

En 1951, algunos requetés participan en la huelga de tranvías y lanzan una hoja de solidaridad; Don Javier de Borbón Parma jura los fueros catalanes.

En 1952, después de ser proclamado rey en Barcelona, Don Javier de Borbón Parma es expulsado por segunda vez por Franco.

En 1953, dos carlistas son encerrados 15 días en la cárcel Modelo de Barcelona por desarmar y agredir a un miembro del SIM.

En 1954, un ataque conjunto de policías y falangistas disuelve a los carlistas concentrados en Montserrat y luego son detenidos y multados nueve de ellos, entre los que están los jefes Sivatte y Feliu de Travy; después el Gobernador manda cerrar el bufete de abogado de Sivatte.

En 1955, por solidaridad con Sivatte un numeroso grupo de abogados barceloneses escribe al decano para que se le levante la sanción impuesta.

Hay que recordar también que el carlismo que siguió a Carlos Hugo -hijo de don Javier- continuó siendo represaliado, incluso después de la muerte del dictador, hasta el punto de que el carlista leridano Josep Massana Martí fue uno los últimos presos políticos de la dictadura en salir de la prisión, al mismo tiempo que el Partido Carlista de Cataluña estuvo marginado del primer proceso electoral del 15 de junio de 1977, ya que no fue legalizado hasta que no pasaron las elecciones constituyentes.

Considero que esta relación de hechos deja bastante clara la postura antifranquista de aquel carlismo catalán que fue el creador del Tercio de Requetés de Montserrat. Por lo tanto, es necesario que se reflexione sobre este tema y se reconsidere infundada la motivación para retirar el Monumento en cuestión.