Durante la noche del 5 al 6 de diciembre se produjo una grave agresión al patrimonio histórico del pueblo catalán. Concretamente al osario de Punta Targa de Corbera d’Ebre que recuerda que bajo esa tierra se encuentran enterrados los restos mortales de los republicanos fallecidos en combate el 19 de agosto de 1938. Igualmente también fue destruido el monumento de Quatre Camins de Vilalba dels Arcs que recuerda a los requetés muertos aquella misma noche.