Naiz

31/01/2019

Los colectivos Ahaztuak, Egiari Zor, Goldatu, Sanfermines 78 Gogoan y Martxoak 3 han dado comienzo a la campaña contra la impunidad ‘Juicio a Martín Villa’ con el objetivo de exigir «responsabilidades civiles, políticas y penales» por el papel que el exministro de Interior desempeño durante los últimos años del franquismo.

En la rueda de prensa celebrada en Iruñea, que de forma simultánea se estaba celebrando en Gasteiz, Madrid y Barcelona, Presen Zubillaga (SF78 Gogoan), Iñaki Martin (Martxoak 3), Xabier Armendariz (Goldatu) y Carlos Otxoa (Ahaztuak) han anunciado la campaña que pretende denuciar a su vez la «falsa imagen de una Transición modélica y pacífica» nacida de la mano de negociaciones realizadas por «sesudos varones como el rey, Suárez, González o Fraga».

En este sentido, han explicado que en el periodo en el que Martín Villa estuvo como ministro de Relaciones Sindicales y como Ministro de Interior –gobernación–, desde 1975 hasta 1979, hubio «más de noventa asesinatos cometidos por las fuerzas de orden público y por grupos de ultraderecha».

Asimismo, Zubillaga ha explicado que la campaña pretende «llegar a todos los rincones del Estado español» y se articula en torno a un manifiesto y otros materiales centrales comunes (web, vídeo, biografía, etc.), así como con distintas iniciativas sociales, institucionales y judiciales, como la querella que recientemente interpuso SF78 Gogoan a Martín Villa en los juzgados de Iruñea. Por todo ello, la campaña está impulsada por más de treina colectivos de Galicia, Asturias, Andalucía, Valencia…, así como por numerosos familiares de personas que fueron asesinadas durante este periodo.

Otxoa, por su parte, ha subrayado que durante el mandato de Martín Villa «se ejecutó una política de Estado represiva y cruenta», donde se cometieron crímenes tan graves como los de Gasteiz, semana pro-amnistia, sanfermines, Atocha, caso Scala o Montejurra, entre otros.

A resultas de ello, el miembro de Ahaztuak ha recordado que Martín Villa ha sido imputado en los tribunales argentinos por crímenes contra la humanidad, algo que considera «insuficiente». «Sus responsabilidades deben ser depuradas también en los tribunales del Estado español, lugar donde se cometieron los crímenes» antes señalados.

Dinámicas e iniciativas

Por último, han anunciado que en Euskal Herria esta campaña se centrará en diferentes dinámicas e iniciativas, como mociones en diferentes instituciones y actos concretos con motivo de los aniversarios del 3 de marzo, de la semana pro-amnistía y sanfermines del 78. Una iniciativa «abierta a todos los colectivos, familiares y allegados de personas que sufrieron las consecuencias de esta política represiva.

Juicio a Martín Villa: ¡Nosotras no olvidamos!

Diario de Noticias

01/02/2019

No se trata de una cuestión personal. Es más, cuando Martín Villa ejerció de jerifalte franquista en el SEU, el Sindicato Vertical, el Gobierno Civil de Barcelona o como ministro en Madrid, algunas de nosotras aún no habíamos nacido. De todos modos, las razones que nos mueven para pedir su enjuiciamiento van más allá de lo estrictamente político. Lo nuestro es algo prepolítico, ligado a la decencia, la solidaridad, la dignidad y a los más elementales deseos de justicia que mueven a cualquier persona.

En aquellos años 70 en los que Martín Villa ascendió a los más altos cargos del andamiaje franquista, el régimen utilizó la represión de forma general para hacer frente a los movimientos sociales y políticos que se extendían por doquier. Principalmente, en los espacios obrero, nacionalista y popular, pero también con los nuevos movimientos feminista, ecologista y de gays y lesbianas que entonces irrumpían y daban sus primeros pasos.

En todos estos ámbitos, y al margen de sus reivindicaciones propias, existía un común denominador que hablaba de la necesidad de impulsar la amnistía y una ruptura democrática -política y social-, con el anterior régimen. Por otro lado, estas exigencias iban bastante más allá de lograr unas libertades democráticas formales. Se quería cambiar a fondo aquella sociedad en la que el autoritarismo lo impregnaba todo: lo político, lo social, lo personal…

Sin embargo, la imagen oficial después trasmitida desdibujó el protagonismo de aquellos fuertes movimientos sociales que reclamaban desde la calle una profunda ruptura y exigían responsabilidades por los crímenes franquistas y los cuarenta años de rapiña, reacción y violencia del régimen. La historia oficial nos habló tan solo de una Transición modélica y pacífica;de negociaciones, pactos y consensos y de una democracia traída de la mano de un puñado de sesudos varones: el rey, Suárez, González, Fraga, Carrillo…

Pero la Transición no fue en modo alguno pacífica. Para forzar a las fuerzas de la oposición a abandonar sus exigencias y aceptar la reforma ofertada por el Gobierno de Suárez, el franquismo en el poder utilizó a fondo durante aquellos años su aparato represivo, vulnerando todo tipo de derechos humanos. Junto a ello, la Ley de Amnistía de 1977, otorgó impunidad y cubrió las espaldas a todos los responsables de la larga noche franquista.

Martín Villa fue uno de los principales artífices de este proceso. Procedía del más puro aparato de estado franquista, donde fue Jefe Nacional del SEU, Secretario del Sindicato Vertical, gobernador civil de Barcelona y procurador en Cortes. Luego, durante la Transición, fue ministro de Relaciones Sindicales con Arias Navarro y ministro del Interior con el Gobierno de Suárez. Un currículum inmejorable. Pocos había como el suyo. Más adelante, tras la Transición, le premiaron con la presidencia de Endesa, Sogecable y la reciente consejería en el Sareb, el “banco malo” creado durante la crisis bancaria.

Durante estos mandatos se cometieron crímenes tan graves como los de Vitoria-Gasteiz y Montejurra (1976), semana pro-amnistía (1977), Sanfermines (1978)…, así como otros muchos más habidos por toda la geografía vasca (Hernani, Donostia, Portugalete, Algorta, Gernika, Errenteria…) y estatal (Madrid, Málaga, Tenerife, Tarragona, Alacant, Barcelona…). Debido a ello, Martín Villa ha sido imputado en los tribunales argentinos por crímenes contra la humanidad. Pero ello resulta claramente insuficiente. Sus responsabilidades deben ser depuradas en primer lugar aquí, en el lugar donde se cometieron todos estos crímenes.

En relación con lo anterior, quienes firmamos este escrito queremos reivindicar el papel jugado por las mujeres de nuestro pueblo en los distintos ámbitos de la vida política y social de aquellos tiempos, así como destacar la represión que cayó también sobre ellas como consecuencia de lo anterior. Un papel doblemente silenciado. En primer lugar, por esa historia oficial a la que antes nos hemos referido, que solamente ha destacado el “buen hacer” de aquellos sesudos varones y padres constitucionales y, en segundo término, por la propia izquierda, que en tantas ocasiones ha silenciado y desdibujado nuestra participación en la lucha contra la dictadura, unilateralizando y masculinizando la misma.

Porque no es solo al hablar de la lucha feminista cuando debe ser visibilizado el papel que jugaron las mujeres. Existieron otros movimientos (vecinal, estudiantil, ikastolas…), cuya conformación y actividad no pueden entenderse sin situar en el centro de los mismos a éstas. Y lo mismo ocurrió en el propio movimiento obrero donde importantes sectores y luchas (textil, comercio, banca, enseñanza, alimentación…) fueron protagonizadas principalmente por mujeres, siendo éstas también quienes tejieron las redes de solidaridad que hicieron posible materializar muchas huelgas obreras.

Por su participación en estas actividades estas mujeres fueron multadas, reprimidas, detenidas, torturadas, encarceladas y asesinadas. Los despidos y listas negras también las acompañaron. La represión que se abatió sobre ellas llevó añadido además un plus derivado de su condición de mujer. Rara fue la detención en la que los policías que las interrogaron no completaron su trabajo acompañándolo de vejaciones machistas, tocamientos e, incluso, violaciones. Y especial fue también el régimen carcelario padecido por éstas en las siniestras cárceles franquistas en las que cumplieron sus condenas.

Por todo esto es por lo que quienes firmamos este artículo, mujeres que participamos en diferentes grupos e iniciativas relacionadas con la memoria histórica, queremos hacer de la denuncia por los crímenes del franquismo y la exigencia de juicio a Martín Villa un escenario desde el que reivindicar el papel de tantas y tantas mujeres que dejaron jirones de su propia vida en la lucha contra la dictadura y en favor de la libertad, la democracia y la justicia social.

Personas como Itziar Aizpurua, Arantza Arruti y Jone Dorronsoro, condenadas en el juicio de Burgos;las trabajadoras de Artiach, Areitio, Hifransa y de tantas otras fábricas, que fueron vanguardia en las luchas obreras;Amparo Arangoa, Elixabete Nosellas, Gloria Bosque y todos los cientos de mujeres que padecieron tortura por su militancia política, sindical o social;Gladys del Estal, Yolanda González, Normi Mentxaka, Blanca Salegi…, asesinadas por el franquismo durante aquellos años. En solidaridad con todas ellas es por lo que pedimos hoy, entre otras cosas, juicio a Martín Villa. ¡Va por vosotras y por todas nosotras!

Firman este artículo: Ainara Esteran (Egiari Zor), Amaia Kowach Velasco (Sanfermines-78: gogoan!), Nerea Martínez Aranburuzabala (Martxoak 3), Mª Santos Santa Quiteria Lerga (Ahaztuak) y Begoña Vesga (Goldatu)