Heraldo (Aragón)

01/04/2019

Paloma Zuriaga y Manuel Campo Vidal han sido los encargados de leer este manifiesto, elaborado por todas las plataformas participantes.

Muy buenas tardes, España.

La España vaciada inicia su Revuelta pacífica en Madrid.

Esa España desatendida, demasiado olvidada por los poderes públicos, está hoy aquí, para dejar bien claro que pide atención a sus problemas y reclama soluciones urgentes.

Sin más retrasos, ni excusas.

Atender a la España rural, a la España vaciada, es un asunto de Justicia.

Es imprescindible para el equilibrio territorial, social y económico.

Y es también defensa del medio ambiente.

La despoblación es la antesala de la desertización.

Un territorio sin hombres y sin mujeres no es sostenible.

Se degrada irremisiblemente y perdemos todos.

Tristemente, Soria, Cuenca y Teruel lideran la zona más despoblada de la Europa del Sur.

Sin pueblos no hay futuro, pero tampoco lo hay para las ciudades, ni para el medio ambiente tan deteriorado.

El Planeta está amenazado y hay que defenderlo país por país, provincia a provincia, comarca a comarca, pueblo a pueblo.

Como dice la canción de la Ronda de Boltaña, que hoy es nuestro himno, “¡defiende cada escuela y cada hogar. Por cada aldea vamos a luchar!”.

Me llamo Paloma, y soy de Teruel. Os puedo decir bien alto que ‘¡Teruel existe!’ y que hoy está aquí, con ‘¡Soria ya!’, y con miles de personas de 24 provincias del interior de España, algunas con ciudades envejecidas y menguantes en riesgo de desaparición.

Una España en pie de guerra, pero tendiendo la mano.

Esa España ha venido en tren… los que tienen tren;

Ha viajado en autocar o en coche por carreteras dignas de mejorar.

Y el alcalde de Torrubia, de Soria, incluso ha hecho un trayecto andando con su burra Margarita hasta la estación de Calatayud.

¡¡Para que quede claro que su pueblo necesita un autobús!!

Estamos aquí después de un largo camino, para decir que ¡ya es hora de que la mirada de los poderes públicos se detenga en los territorios que pierden población!

Perdemos población y perdemos oportunidades.

Pero con esa realidad, retrocedemos todos como país.

Os habla Manuel, natural de Camporrells, provincia de Huesca.

Ya solo quedan 140 habitantes en mi pueblo.

Éramos casi 900 cuando salí de allí con mi familia, en 1960, para emigrar a Barcelona. Es el retrato idéntico de miles de pueblos.

Dos millones de personas llegamos desde toda España a Cataluña en el siglo XX.

Otros tantos a Madrid.

Y muchos miles a Valencia, a Bilbao y a otras grandes ciudades.

Pero esa hemorragia humana no se detiene.

Hoy, en España, 26 capitales de provincia pierden población.

Y si retroceden las capitales, cabe imaginar la caída en los pueblos.

Hay que reaccionar.

No podemos dejar que el medio rural agonice.

No lo vamos a permitir.

Hemos llegado hasta aquí después de un largo camino.

‘Teruel existe’ empezó hace 20 años.

‘Soria ya’ disparó sus alarmas hace 18.

Y Cuenca. Y Huesca. Ourense.

Palencia, Jaén, La Rioja, Zamora, Ciudad Real, Segovia, Avila, Guadalajara, Cáceres, Badajoz…

Y tantas otras provincias golpeadas por la despoblación.

Aquí están también hoy gentes de Burgos, de León, Toledo, Albacete, Salamanca, Córdoba, Granada, Zaragoza, Valladolid y también del Pirineo navarro.

No todo está perdido: todavía queda energía interna para rebelarse y gritar que esta España, la España vaciada, quiere ser escuchada, quiere ser atendida.

Que quede claro: Ser menos, no resta derechos.

Estamos aquí porque algunos precursores iniciaron hace décadas el camino.

Quiero recordar en este momento emocionante, a un adelantado a su tiempo.

Hablaba de esta España olvidada en sus clases del instituto de Teruel y después en la universidad.

Guitarra en mano cantó sus mensajes… y mochila al hombro recorrió todo el país descubriendo que hay vida más allá de las ciudades.

Y al final de tantas clases, discursos, canciones y programas, trajo su grito a Madrid y clamó, en el Congreso de los Diputados, en defensa de esta España nuestra que exige atención y desarrollo.

Su grito desgarrado, pero también esperanzado resuena hoy en esta plaza y en nuestros corazones. Gracias, Labordeta.

Y gracias a todos los que sin ser escuchados ni comprendidos al principio, batallaron para hacer saber al mundo que si la vida de los pueblos se apaga, la decadencia llegará a las ciudades.

Todos corremos graves peligros, incluidos riesgos de salud.

Queremos expresar también nuestro reconocimiento a los periodistas que informan desde el mundo rural: a los que trabajan en periódicos provinciales y comarcales, en pequeñas emisoras de radio y televisión.

Estos comunicadores son fundamentales para que se oiga la voz de los pueblos peleando por conquistar espacios en las páginas de periódicos nacionales y en las ondas de la radio y la televisión.

Son auténticos valientes; muchos de ellos crean sus propias empresas contra una burocracia excesiva y, casi siempre, sin ayuda suficiente.

Lo saben bien los que quieren crear empresas en la España vaciada. Sin Internet, esa sociedad no ha entrado en el siglo XXI.

Es imprescindible recuperar talento, talento que marchó a las grandes ciudades para que todos juntos podamos relanzar la España Vaciada.

Quede claro que no solo reclamamos ayudas.

Pedimos facilidades para la creación de empresas, que puedan crecer y generar empleo.

La regeneración es posible.

Que nadie piense que este grito quedará aquí.

Pedimos soluciones.

Exigimos acuerdos entre los partidos políticos.

Basta ya de descalificaciones.

Más medidas concretas.

La España vaciada necesita con urgencia un Pacto, un gran Pacto de Estado con amplia mayoría parlamentaria.

La sociedad civil emplaza a los partidos políticos, y a cada uno de los candidatos, (los que nos acompañan hoy, y también a los que no han venido) a que, de una vez por todas, miren hacia el mundo rural; que ofrezcan soluciones eficaces para luchar contra el desequilibrio territorial de España.

Un pacto para cumplirlo, no para enseñarlo.

Amigas y amigos :

Está en juego nuestro futuro.

Está en juego la cohesión del país.

Está en juego nuestra convivencia

Y también nuestra salud.

Este es el grito de la España vaciada, de esta Revuelta cívica que aquí comienza, ya glosada en unas estrofas del ‘Canto a la libertad’: “Sonarán las campanas desde los campanarios y los campos desiertos volverán a granar unas espigas altas dispuestas para el pan” .

“Que sea como un viento que arranque los matojos, y limpie los caminos de siglos de destrozos contra la libertad.”

Gracias a todos por vuestro esfuerzo, de hoy y de siempre.

A los que habéis viajado desde cualquier punto del país.

A todas las Plataformas y Colectivos empeñados en hacer saber que la España vaciada está bien viva.

Que está luchando por su supervivencia y su progreso.

Y que, al hacerlo, defiende el futuro de todos, vivamos donde vivamos.

Hoy, 31 de marzo de 2019, quedará en nuestra memoria como un gran día, el día de la Revuelta de la España vaciada.

El momento en el que se escuchó en todo el país un grito firme, pacífico y desgarrado pero lleno de esperanza y de solidaridad.

¡La España vaciada ya está en marcha!

¡La España vaciada no será callada!