Diario de Noticias (Navarra)

28/04/2019

Víctor María Moreno Bayona

En enero, publiqué un artículo en Gara titulado “Zumalacárregui, Zumalacamierda”. Aunque pueda parecerlo, el título no era ofensivo al general militar carlista, sino que recordaba que la frase forma parte del acervo popular de un pueblo ribero, tras sufrir el embate sanguinario del carlista en noviembre de 1834.

Refiriéndose a este artículo, Javier Cubero lo replica en DIARIO DE NOTICIAS. Y no se anda con rodeos, lo que es de agradecer. Dice que soy un ignorante y que no tengo ni idea de la historia del carlismo. Aunque es muy probable que antes de que él hiciera la primera comunión, yo ya me había leído en el Archivo General de Navarra, El Pensamiento Navarro al completo, incluidas las homilías del riojano E. Echave Sustaeta, y que darían origen a su libro El Partido carlista y los fueros.

Pero, quizás, lo más preocupante es que Cubero ignora que mi planteamiento se limitaba a señalar que Zumalacárregui no enarboló públicamente la defensa de una república federal en el país vasco navarro.

Mi segunda idea sostenía que Zumalacárregui jamás utilizó el grito Laurac Bat como signo reivindicativo de esa república federal cuando dirigía las tropas carlistas.

Y, en tercer lugar, sostenía que quien sí defendió una república federal fue Olave. Aquí mi opositor se deja llevar por un argumento reduccionista, pues de su extenso articulado constitucional de esa república solo recuerda que invoca el nombre Dios Nuestro Señor. Dice Cubero que Olave era tan integrista como Zumalacárregui. Si lo dice él… Lo que no tiene réplica es que Olave se pasaba la monarquía carlista por el arco de la más absoluta displicencia. Y que invocaba un régimen político incompatible con las aspiraciones del carlismo. Este era el quid de la tesis. Y no ser republicano y un meapilas de forma simultánea. Ser creyente no es incompatible con ser republicano. Como muestra, Niceto Alcalá Zamora.

A continuación, Javier Cubero me atribuye un grado superior, profundo dice él, de ignorancia, pues “Víctor Moreno, por no leer, no ha debido de leer el texto más importante del carlismo vasco en la época de la segunda guerra carlista, la Proclama de la Junta Provisional Vasco-Navarra (1846)”. Se agradece el detalle, pues deja en el aire -no ha debido de leer-, dicha posibilidad no lectora.

Concitar aquí la Proclama de la Junta Provisional Vasco Navarra -14 de septiembre de 1846- campo del honor y de la verdadera libertad. Al pie de los Pirineos-, como prueba fehaciente de que los carlistas gritaban a todas horas el Laurac Bat, demuestra un nuevo despiste lector e interpretativo. Yo solo afirmaba que el Laurac Bat de los carlistas estaba desprovisto de defensa alguna de una república federal vasco navarra. Lo confirma, precisamente, dicha proclama: “¡Vasco navarros! Al grito de Laurac Bat, álcense como un solo hombre las cuatro provincias. Venid, corred a rodear las banderas reales del príncipe legítimo cuya soberanía garantiza vuestra libertad, vuestro bienestar, vuestro porvenir: del augusto joven prisionero en Bourges cuyos sentimientos paternales y bienhechores tan bien conocéis (…) Carlos VI ha sido enviado por la providencia para daros el bienestar del que hace tantos años estáis privados”.

Estamos ante una defensa teológica, integrista y providencialista de la monarquía, representada por Carlos VI. Olave con su república no llegó a tanta sumisión transcendental.

En cuanto al Jaungoicoa eta foruac (Dios y fueros), se trata de un eslogan asumido por neocatólicos, carlistas e integristas, además de otros grupos afines. Lo que llama la atención es que se olvida que los republicanos federales también defendieron los fueros. Durante la tercera guerra carlista, el republicano federal, Enrique Rodríguez Solís, escribió un artículo titulado, precisamente, “Laurac Bat”, en La Ilustración Republicana Federal (16 de septiembre de 1872). Decía Rodríguez Solís: “Vasco navarros, hombres leales, consecuentes y honrados, os lo hemos dicho antes y os lo repetimos hoy: dejad de ser carlistas o cristinos, absolutistas o liberales, para ser únicamente fueristas, y nada más que fueristas;pensad que al cambiar de rey solo cambiareis de tirano;pensad que a un ascendiente de don Carlos de Borbón debe Cataluña la pérdida de sus fueros, y que a doña Isabel de Borbón debéis vosotros los infinitos contrafueros que han padecido los vuestros. Vasco navarros, pensad que los reyes tienden a recortar los derechos populares para ensanchar su poder;Vasco navarros, pensad que vuestro sistema foral es el sistema republicano, y que vuestras provincias de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya son cuatro cantones federales, asombro de España y admiración del mundo.

Vasco navarros, pensad que la república democrática federal es hoy el ideal de todas las naciones de la vieja Europa;pensad, en fin, que solo la república democrática federal puede devolveros vuestro célebre pase foral, vuestros tribunales forales y vuestra administración de justicia, vuestros fieles regidores, vuestra administración municipal, vuestras diputaciones y juntas, vuestra libertad comercial y vuestro libre uso de armas, suprimiendo los generales, los jueces y los gobernadores de la despótica y absorbente monarquía, y anulando los inicuos contrafueros que los realistas han llevado á cabo en contra de vuestros sagrados derechos y libertades; vasco navarros, vosotros no podéis ser y no sois carlistas, porque el carlismo es la tiranía y el fuero la libertad; y no podéis ser monárquicos, sino federales, porque toda monarquía es absorbente, tiránica y centralizadora, y la república federal es el reconocimiento, la ampliación y el complemento de vuestros fueros.

Vasco navarros, olvidad al rey que os subyuga y os tiraniza, aborreced la monarquía que os embrutece y os deshonra, y sobre las ruinas de un trono que arrebató á Navarra sus venerandos fueros (…), levantad el pendón de un nuevo partido, a cuya sombra puedan cobijarse los hijos todos de la antigua Vasconia, los descendientes generosos de la noble familia euskara: vasco navarros: ¡Laurac bat! ¡Jaungoicoa eta foruac!¡Viva la República democrática federal!”.

¿Quién decía que los republicanos federales eran enemigos de los fueros?