Hemos llegado a la cima, ante este Cristo negro. Es para mi un día especial, junto con mi mujer Ana María, pues es la primera vez que estamos físicamente en nuestra montaña sagrada. Después de más de dos horas caminando juntos, rezando por nuestros muertos y hablando con muchos de vosotros, soy más consciente de las profundas raíces que tiene el Carlismo. Son raíces que nacen y se basan en las Libertades de nuestro Pueblo. Como podéis constatar las emociones brotan, y una muy importante es la emoción de recordar a mi querido “aita”, a mi querido padre, Carlos Hugo.

En este mismo lugar en 1957 se presentó al pueblo carlista. Desde ese momento consagró su vida a todos vosotros, los carlistas, y a España, las Españas. Montejurra representa por tanto tradición, compromiso, pacto y futuro; homenaje a todos los que han recibido y reivindicado nuestra memoria carlista, a todos los que han sufrido persecución, opresión, cárcel y exilio por luchar por lo más importante: la Dignidad y Libertad de las personas, así como por los que sufren las mismas tragedias hoy en cualquier lugar de nuestra casa común, la Tierra.

Y por todo ello, todos juntos hemos ascendido el Jurramendi en este Via Crucis, camino que recuerda nuestra larga lucha por una España mejor, más democrática, justa, solidaria, y federal; camino de amplios horizontes en el que el cortoplacismo no sea lugar común y único del debate democrático.

Pero volvamos al presente. Hoy nos encontramos con una pequeña pero muy selecta representación del pueblo carlista, selecta porque reúne a veteranos y a jóvenes de muy distinta procedencia. Veo navarros, valencianos, catalanes, castellanos, gallegos, guipuzcoanos, alaveses, vizcaínos, y más.

Lo que deseo es que el año próximo seamos muchos más y estoy seguro que lo seremos. Por la importancia que tiene el estar todos aquí quiere volver a manifestar lo que dije públicamente en mi Comunicado del año 2010, que asumo la responsabilidad de ser el Abanderado del Carlismo y de todos sus valores.

Respirando este aire, que es único, en plena naturaleza, rodeado de tantos amigos y de tanta memoria carlista, me comprometo a que en unos años, no tantos, cuando mi hijo Carlos Enrique sea un poco más mayor, me acompañe a Montejurra para estar con vosotros, para que sienta, viva y escuche a todos los carlistas. Carlos Enrique es el futuro y por eso debe estar cerca de vosotros, como yo y Ana Maria.

Con nosotros, los carlistas, pueden y deben venir todos los que siendo fieles a nuestra tradición y a su fidelidad innovadora; todos los que quieran luchar por un mundo mejor, solidario y justo; un mundo donde se respeten los derechos y libertades de todas las personas. Nadie estorba, todos aportamos. Todos los que quieran construir unas Españas libres y soberanas, un modelo basado en el respeto de las Libertades de cada Pueblo, con el objetivo de crear entre todos esta federación de repúblicas sociales soñada por mi antecesor Don Jaime. Todos los que quieran trabajar día a día por una economía social y sostenible, basada en el respeto y cuidado del planeta.

Amigos, con el corazón lleno de sentimientos, y para terminar, os pido que sigáis comprometidos para que estemos cada vez más presentes en la sociedad con tres objetivos. Tenemos que hacernos oír en el ámbito político, con el mensaje de serenidad y libertad; hacernos presentes en el mundo académico, no podemos estar callados ante el intento de manipular nuestra historia; y por último, tenemos que implicarnos con el ámbito social desarrollando la Autogestión desde los barrios y los pueblos, los municipios y los proyectos empresariales. En definitiva, sigamos trabajando día a día. Muchas gracias por vuestra presencia y cariño.