¿Cuántas historias hay? Algunos hablan de la local, la nacional, la europea, la universal. Pero son dos las preguntas previas: ¿Qué es historia? y ¿quién la hace?.

¿Es la historia el conjunto de -¿todos?- hechos del pasado o sólo de los más significativos? ¿O más bien es la interpretación que hacemos de los mismos, empezando por la atribución de significado?

El gol de una estrella del fútbol ¿hace historia? ¿O la frase feliz de un personaje en una ocasión especial? ¿No abusan los medios de comunicación de dar carácter de historia a esos hechos u otros semejantes?

¿No ocurre que sucesos que pasan desapercibidos nos damos cuenta después que han representado un giro importante en la evolución de la humanidad?.

¿Quiénes hacen la historia? Para ciertos pseudohistoriadores únicamente los grandes políticos, los militares victoriosos o descubridores geográficos o científicos célebres. ¿Pero no seremos todos los que anónima y cotidianamente estamos haciendo la historia? No en forma individual, sino conjuntamente.

Nuestra vida colectiva no es casi nunca un océano tranquilo. Más bien son habituales los conflictos en que estamos metidos.

¿Cómo reaccionamos ante ellos? Algunos simplemente negándolos que es la mejor manera de intentar pasar de ellos. Pero eso no evita que todos o nuestros descendientes sufran sus consecuencias.

Otros disfrutan con ellos, intentado aprovecharse. “A río revuelto, ganancia de pescadores”, decía el viejo refrán.

Y no faltan los que echan gasolina al fuego, azuzando odios y malquerencias, acusando de torticeros a quienes sustentan posturas distintas a las suyos. Pues ellos sustentan la verdad absoluta y sus rivales el error y la maldad totales.

¿Quiénes son los que trabajan sinceramente por la paz? ¿No son los que saben que sólo tienen una parte de la verdad y apuestan por un diálogo que permita a todos descubrir las verdades parciales de los demás, sin juzgar sus intenciones.

¿Dónde está la belleza? ¿En el ojo de quien la ve o en aquello que mira? ¿Con arreglo a qué cánones juzgamos que algo es bello o feo? ¿No dependen de las culturas de cada tiempo y lugar?

¿Sólo hay una clase de belleza y de fealdad?

¿Es necesario para apreciar la belleza intrínseca de algo, conocer racionalmente sus fundamentos? Por ejemplo, deleitarse con una melodía musical, ¿precisa saber solfeo, los fundamentos matemáticos de su composición, las vicisitudes biográficas de quien la compuso, a qué escuela pertenece? ¿Es que a los legos les es vedado el placer de emocionarse con una música? ¿Escuchar complacidos los trinos de un ruiseñor, escondido en las hojas de un árbol, necesita alguna racionalización?

Existe en los seres animados un belleza estática y otra dinámica. Ver a una pareja de ciervos correr dando saltos majestuosos produce un placer estético, a poca sensibilidad que el espectador tenga.

Y si contemplamos una figura humana, mujer u hombre, es fácil distinguir además de la belleza exterior otra interior que se refleja en su mirada y en la expresión de su rostro.

Así ¿no podemos encontrar a personas ancianas con un encanto especial que trasciende a su exterior y a otras jóvenes, que, con su aire garboso, no reflejan más que una tosca vaciedad?

Aparte de los método deductivo e inductivo para acercarnos la verdad, ¿no existe la intuición? Es un atajo que surge inesperadamente, con base neurológica que hoy la neurociencia está hallando. Puede surgir, por sorpresa, en medio de un trabajo fatigoso y estéril. ¿Cuántos descubrimientos no han tenido ahí su origen?

La ciencia intenta descubrir la parte de la realidad, expresable matemáticamente, y accesible a través de nuestros sentidos corporales y de los instrumentos con que se ha dotado para amplificarlos. Cuando pretende ser la única fuente de conocimiento, ya no es ciencia.

Pues la ciencia no nos puede decir nada sobre el resto de la realidad. Como tampoco otras disciplinas que el ser humanos ha desarrollado en la historia -filosofía, teología, arte…- tienen capacidad para invadir el campo científico.

Es manifiesta osadía desdeñar la mística alegando que sólo se da en épocas de crisis. ¿Ha habido alguna época de la humanidad que no haya vivido alguna crisis? ¿No estamos hoy en la mayor crisis de la historia y a nivel planetario?