La dignidad de la persona humana y los Derechos Fundamentales derivados de la misma exigen que nadie sufra discriminación alguna por ninguna circunstancia. Así el art. 2º. 1 de la Declaración Universal de 10 de Diciembre de 1948 dice textualmente: “Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna por razón de raza, color, sexo, idioma, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento, o cualquier otra condición”. Y en el art. 14 de la vigente Constitución españolas se lee: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Pero esos principios solemnes de obligado cumplimiento, ¿se viven?, ¿son llevados a la práctica? ¿Podemos decir que las discriminaciones, mayores o menores, han pasado a la historia?

¿Hemos, sido con nuestra conducta o silencio, autores o cómplices de las discriminaciones que se ejercitan tanto en nuestro entorno, en nuestro país, y en el resto del planeta?

Las discriminaciones pueden ser cometidas a nivel individual, grupal, o por entidades estatales. Todas tienen un origen común: no admitir al diferente. Encuentran en quienes las sufren un rasgo diferencial que parece resultar hiriente para lo que es considerado como normal. ¿No hay en ese rechazo bastante miedo, como si esa diferencia pudiera contagiarse y pervertir la normalidad? ¿Quién o quiénes han inyectado esa miedo que no es innato? ¿Qué intereses se esconden para inocular ese miedo al diferente?

Pero nosotros mismos, ¿no hemos sido, en alguna situación o más prolongadamente, víctimas de alguna discriminación? ¿No hay en nosotros alguna característica, ideas o sentimientos que no encajan con lo que en nuestras comunidades se considera correcto o normal? ¿En qué armarios nos escondemos para huir del qué dirán, de posibles presiones o vejaciones?

¿Cuándo conquistaremos la libertad necesaria para enfrentarnos con las discriminaciones que sufren otros seres humanos y para desnudar con gallardía esas características que nos hacen diferentes, singulares?