Diario de Navarra

03/10/2019

Fernando Rodríguez Insausti

Durante los días 24 al 26 de septiembre he asistido al curso ‘Historia y Memoria conflictiva en el Museo’, organizado por las dos universidades navarras además de otras entidades. La finalidad del curso era difundir el proceso de adecuación del mensaje transmitido por el Museo del Carlismo de Estella-Lizarra, respondiendo así a una iniciativa planteada en el Parlamento de Navarra por un grupo político. Una vez finalizado creo necesario poner de relieve el concepto de “Memoria Histórica” transmitido en el curso del asunto.

En mi opinión, la “Memoria Histórica” es en realidad un producto “cocinado” con esmero, cuyos ingredientes serían, más o menos: un 20% de Historia, un 40% de sentimientos, explicados con escaso rigor intelectual, y un 40% de ideología para el adoctrinamiento, dirigida preferentemente a los más jóvenes. Con este fin funciona una red clientelar que se alimenta de dinero público y difunde el producto final, por supuesto a precios populares.

Entre las lecciones aprendidas en este curso, ahora sé con certeza que la “Memoria Histórica” tiene poco que ver con la Historia. En la primera prevalecen los sentimientos sobre los hechos históricos, y esa es la base para articular un determinado “relato”. No se trata facilitar el acceso a las fuentes y a los estudios históricos de rigor, para que el ciudadano, a sabiendas de que quizás no sea la verdad absoluta, saque sus propias conclusiones. Lo que se pretende es imponer el “relato” que satisfaga a una ideología determinada, esa es la verdadera cuestión. Y para ello se valen de personas y entidades, relacionadas con el estudio de la Historia, que actúan de buena fe. A la vista de semejantes iniciativas políticas, no descarto que en un futuro se implemente la asistencia forzosa a campos de reeducación para los “disidentes” como el que suscribe.