La Nueva Crónica (León)

23/12/2018

José Luis Gavilanes Laso

En diciembre de 1968, hace justamente cincuenta años, pocos meses antes del nombramiento de Juan Carlos como príncipe heredero, fue expulsado de España Carlos Hugo de Borbón-Parma, pretendiente carlista al trono de España, dando lugar a un levantamiento multitudinario en Montejurra, la ‘Montaña Sagrada’ de los vascos. Esa expulsión, a la que siguió el resto de la familia Borbón-Parma, suponía la ruptura definitiva del régimen vigente con un carlismo al que unos años antes Franco había intentado seducir para que apoyara su proyecto de sucesión monárquica. El intento era posible a finales de los años cincuenta gracias a la retirada de Fal Conde como líder del carlismo tradicionalista, opuesto durante la Guerra Civil a la unificación por Franco de esa formación política con la falange (FET y de las JONS). Con Franco, además de ‘grande’ y ‘libre’, España debía ser ‘una’ en todo. El sustituto de Fal Conde, José María Valiente, trató de convencer al Generalísimo de que aceptara la monarquía federativa, basada en los antiguos fueros, que los carlistas veían como alternativa. Pero Franco solo quería de los carlistas la aceptación del príncipe Juan Carlos, de la otra rama borbónica enemiga del carlismo, como sucesor y futuro rey de España. Valiente fracasó y el carlismo volvió a la oposición. El Caudillo tomó entonces la decisión de excluir a los carlistas de sus proyectos sucesorios. En tal sentido, se prohibieron sus actos, se prodigaron las detenciones y las multas, y los medios de comunicación recibieron consignas para que les hicieran el vacío. (más…)